(Los que olvidamos lo de cuerdos y no oímos lo de locos)
Sin reservas. Despertarme aúllando y acostarme sonriendo.
domingo, 14 de noviembre de 2010
Es imposible guardar el perfume de una persona...
Desde que dormí contigo no he cambiado las sábanas. Escucho los gaznidos de los patos de mi almohada hecha de plumas; sólo fue un cigarro aunque pusiera fortuna.
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