EN OBRAS.
Para bien, para mal, qué se yo. Pero algo me llamaba desde dentro, algo a lo que solía hacer oídos sordos por costumbre. Esa necesidad de probarme a mí misma. De dejarme llevar, de aceptar que puede salir mal y no machacarme hasta hacerme trizas por ello.
Ya me ha cansado el rollo de la autodestrucción.
Irá bien. ¿Por qué iba a ir mal? Es lo que he intentado enseñarme todo este tiempo. Fuera lamentaciones, hoy me gusta ser yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario