viernes, 9 de diciembre de 2011

Days, days,

Uno de esos días en los que decido librarme de la soga. De los días en los que no me da miedo mirar al mundo desde unos tacones. O caminar haciendo ruido, que se note que he pasado por allí. Días en los que mi sonrisa me parece menos absurda y hasta me gusta el hoyuelo que se forma en la comisura del labio. Días de soltar la melena y sentir que por una vez esos rizos imposibles no me estorban. Que lo único negro que veo hoy es la línea bien definida de mi eye-liner, que enmarca una mirada por primera vez en mucho tiempo, dispuesta a todo.


Un día de acordes frenéticos, de ritmos exóticos y ganas de beberme mis 17 años en una cerveza y media.
De arrinconar, aunque sea por una noche la culpabilidad, las dudas, los celos, el rencor. De enterrarlos en mi caja de pandora y sellarla con la promesa de que mañana ya habré matado unos cuantos fantasmas más. Que haré de fiscal y abogada, sólo yo puedo culparme y redimirme.
Que solo el corazón es la única bandera y desde ahí sí...y lo que sigue de canción. Que si falla, se inventa. Y si se olvida, se reinventa.


Y si se jode la cosa se cruzan los dedos, se respira hondo y se sigue adelante.





No hay comentarios:

Publicar un comentario