jueves, 8 de diciembre de 2011

Je suis.

 Melancólica cuando me queda grande la euforia. Creativa y poco hábil a partes iguales. Lo sé, suena contradictorio. Soy más de filosofía que de lógica, más de impulsos que de sentido común, más de sentimientos que de raciocionio. Quizás por eso más de Bécquer que de Demócrito. Más de abrazos que de sexo, pero más de sexo que de religión. Más de personas que de partidos políticos. Más revolucionaria que clásica, pero más de Gandhi que de Che Guevara. Más de orgullo y prejuicio que de A tres metros sobre el cielo. Más rompedora de esquemas que de corazones.

Más de libros que de deporte. Curiosa y escéptica. Más de hechos experimentales que de leyendas urbanas.
Empírica a más no poder. Solo aprendo a través de la experiencia y a veces, ni eso.

Más de pequeños encantos que de portentos físicos. Lo que viene a suponer más de fondo que de forma.
Antes Quevedo que Góngora.

Más roja que azul, pero desde que tengo uso desde conciencia no me representa este planeta. O más bien desde que silenciaron a  Martin Luther King, John Lennon o Abraham Lincoln.


Más errante que de raíces, quizás porque el que vive esperando muere de esperanza.
Y mi sonrisa sigue despeinada de ir en contra de los vientos, mi reloj disfrazado de noviembre para no infundir sospechas. Y mi equilibrio en la cuerda floja. Esto no supondría un problema de no ser porque yo...
No soy funambulista. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario